Murcia es una ciudad llana, compacta y con una vida de calle difícil de igualar. Todo lo importante queda en un radio de quince minutos andando y sobra tiempo para lo que aquí es casi obligatorio: sentarse en una terraza.
La catedral
Empieza aquí. La fachada barroca de la catedral de Murcia, obra de Jaime Bort en el siglo XVIII, es una de las cumbres del barroco español: más un retablo gigante que una fachada. Se despliega sobre la plaza del Cardenal Belluga y conviene mirarla un rato antes de entrar.
Dentro, no te pierdas la capilla de los Vélez, gótico flamígero de una exuberancia casi excesiva. Y la torre campanario, de casi cien metros, que se puede subir y da la mejor vista de la huerta.
El Real Casino
A cinco minutos, en la calle Trapería. Es un edificio ecléctico del siglo XIX que recorre medio mundo en pocas salas: patio árabe inspirado en la Alhambra, biblioteca inglesa con más de veinte mil volúmenes, salón de baile con arañas de cristal y tocador de señoras con techo pintado.
Sigue siendo un club privado, pero se visita. Es la visita más sorprendente de la ciudad.
El Museo Salzillo
Francisco Salzillo fue el gran imaginero barroco español del siglo XVIII y era de aquí. El museo reúne los pasos procesionales que salen el Viernes Santo por la mañana y un belén monumental con cientos de figuras.
Aunque no te interese la imaginería religiosa, la calidad técnica de las piezas sostiene la visita por sí sola.
Las plazas
La plaza de las Flores, con sus fachadas de colores y sus terrazas, es el corazón del tapeo. La plaza de Santo Domingo, con su ficus enorme, y la plaza de Julián Romea, junto al teatro, completan el recorrido.
Callejea por Trapería y Platería, las dos arterias históricas del centro.
El río y el Malecón
El Puente de los Peligros cruza el Segura y desde ahí arranca el Malecón, un paseo elevado sobre un antiguo muro de defensa contra las riadas de la huerta. Es el paseo clásico murciano y el mejor sitio al atardecer.
Para comer y cenar
Murcia es ciudad de tapeo serio. Te lo contamos en la guía para tapear en Murcia.
Y si te quedas más días, la región tiene Cartagena a media hora y playas a cuarenta minutos.








